Los finales no siempre son felices.

09-02-16

La pasada noche una voluntaria mientras circulaba por la carretera con su coche vislumbró un gato atropellado en plena vía, tumbado... sin moverse, esquivó al gatito para que no fuera otro gato más aplastado en pleno asfalto, como tantos y tantos que vemos en nuestras carreteras... como si su vida no valiera absolutamente nada.

Cuando pudo girar su coche para dar media vuelta sin molestar al tráfico, para ir a retirar el cuerpo de la carretera para que no fuera atropellado una y otra vez, al casi llegar al gato, de repente ¡¡LEVANTÓ LA CABEZA!! ¡¡EL GATO ESTABA VIVO!! parecía increíble, en cuanto lo vio y se percató de que venían coches que lo iban a atropellar de nuevo, desesperadamente hizo señas con luces y con todo lo que pudo para que vieran al pobre gato vivo!! por suerte, y aunque no vio las señales que se le hacía, el coche que circulaba en sentido contrario y directo al gato, pasó sin atropellarle y pudimos parar a un lado para rescatar a este indefenso animal.

Rápidamente fue llevado a urgencias para que el gato fuera atendido, pero su situación era crítica, el gato, al que bautizamos como MÁXIMO no se movía y tenía señales de las ruedas en su cuerpo, tal y como pueden ver en las siguientes imágenes:

Pero Máximo aguantó, aguantó a que le pusiéramos tratamiento, a que le diéramos de comer... a que le hiciéramos las pruebas para intentar salvarlo, pero por desgracia las radiografías que le hicimos nos trajo muy malas noticias, su columna vertebral estaba partida en dos: 


Desde nuestra Asociación hicimos todo lo que pudimos por Máximo, luchamos sin descanso, pero a veces no llegamos a tiempo :( a veces ya llegamos demasiado tarde :( y Máximo se nos fue, con todo el dolor de nuestro corazón.

Pero aunque Máximo ya no está con nosotros, queremos que todo el mundo lo conozca ¡que todos sepan quién es! y que todas esas vidas que mueren en las carreteras, que mueren solos y asustados, nunca olvidemos que ¡SON SERES VIVOS! que sienten el frío, el calor... el dolor!! No son meros objetos que se pueden arrojar cuando no sirven o que se pueden atropellar cientos de veces fundiendo sus fallecidos cuerpos con el asfalto, ¡se merecen una vida y UNA MUERTE DIGNA! Y no el gran olvido que estamos viviendo con los gatos en nuestra isla...

Máximo es uno de CIENTOS de gatos que mueren en las carreteras sin que nadie se preocupe ni de salvarlos ni de retirar dignamente sus cuerpitos cuando son atropellados, machacando su dignidad como ser vivo una y otra vez, coche tras coche, mirada tras mirada... y nadie hace nada.

¡Máximo tú fuiste y serás, como cada animal de esta isla, un miembro de nuestra familia Sara y como tal serás por siempre recordado! 
Descansa en paz pequeñín...